Primeros pasos
José María Martín Urbano
Tras muchas temporadas como entrenador profesional, desde hace unos años disfruto mucho también utilizando el baloncesto como medio de educación para mis alumnos. Lo he comentado en otras ocasiones y aprovecho para insistir en las posibilidades de nuestro deporte como agente activo en la modificación de conductas, como factor de unión entre los alumnos de una clase e, incluso, también como un medio eficaz para encontrar una sintonía especial en el trato entre profesor y alumnos.
Sin embargo, mi comentario esta vez no va por ahí, sino por el plano puramente técnico, aunque se trate de un nivel muy básico, lo que le da más valor por lo difícil que resulta encontrar reflexiones interesentes sobre iniciación en el entrenamiento del baloncesto.
Para empezar, durante muchos meses sólo practicamos técnica individual de ataque y juegos para entretener. Eso de no aburrir, desde el principio, resulta esencial. Sólo de esta manera puedes conseguir que los chicos vengan con ilusión a tus sesiones de entrenamiento. Mala señal será, si a partir del segundo día empiezan a descolgarse chicos del grupo.
Que sean capaces de botar el balón con una y otra mano y no lo miren mientras lo hacen será el primer objetivo, porque en cuanto lo logran empiezan a disfrutar de nuestro juego. Entradas a canasta con una y otra mano, pases, cambios de mano, paradas, arrancadas y tiros completan el programa básico de la iniciación. Hacerlo todo cada vez mejor y más rápido, así como combinar todos esos movimientos constituye la progresión natural.
Sólo un mes antes del primer partido iniciamos el trabajo defensivo. Para empezar, aprender a mover los pies sin cruzarlos y después les pido que defiendan únicamente la mano derecha del hombre que bota. La otra mano no me preocupa nada. Cuando saben hacer esto introduzco los conceptos básicos de la defensa al hombre sin balón: ver simultáneamente hombre y balón, separarse más de su hombre cuanto más lejos está el balón, no permitir la progresión del balón entre dos defensores y estar situado siempre entre el balón y el hombre que te corresponde, no es necesario mucho más.
Respecto al trabajo defensivo quiero subrayar lo útil que me ha resultado insistir en la vigilancia de la mano derecha del driblador, primero porque a estos noveles es suficiente con eso, pero sobre todo, porque ha obligado a mis propios jugadores, en los entrenamientos, a insistir en el manejo de la mano izquierda. Vamos, dos por el precio de uno.


Sabios consejos los del maestro, nunca mejor dicho, y perfecto conocedor de este deporte. Sin lugar a dudas, estamos en buenas manos.Saludos desde Marbella.
Inolvidable entrenador, maestro y amigo. Una gran parte de lo que soy lo debo a él por su influencia magnífica en la formación de conductas de los niños que entrenó hace 30 años. Un fuerte abrazo desde Estepona.
Sabios, muy sabios consejos. Gracias Chema por tu cariño y dedicación para enamorarnos de este deporte. Te escribo esto con profunda emoción y sin poder evitar que mis ojos lagrimeen. Es el deporte más bonito, emocionante y educador del mundo. Tú también, como yo, sabes de cuánta ayuda me supuso caer en tus manos y en este deporte, superé momentos muy duros y gracias a ti y a mis compañeros de juego los superé. Esta superación de obstáculos aún me sirven hoy en día. Saber enganchar a niños de 10-12 años es como tú bien dices 'enamorarlos', saber presentar de manera divertida y con una progresión lógica para no aburrir al futuro, quién sabe, Ricky o Gasol, pero eso sí, ante todo que no se nos escape un amigo que en definitiva es lo que va a quedar después del proceso de formación.Gracias, gracias, gracias.
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