Quiero la cabeza de Prigioni
Mikel Cuadra Aguirre
Que la vida da muchas vueltas es una evidencia, y que le damos muchas vueltas a la cabeza, otra. En los últimos dos años cada vez que el bueno de Pablo se enfrentaba a sus excompañeros vitorianos tenía que soportar un ciento de cantinelas, con las que a su privilegiada cabeza se le ponía precio. Sus desafortunadas manifestaciones, camino de Madrid, pesaban como una losa en la traicionada afición baskonista. Pero tras dos años de travesía por el desierto madridista, el argentino regresa a casa después de hacer las américas por las tierras de Florentino. No pasa nada, en los tiempos que corren es más fácil besar escudos distintos que sentir cualquier tiempo de escudo. Vitoria se olvidará, seguramente con su primera asistencia, del agravio que supuso su marcha al enemigo blanco número uno. La vida es así y el bueno de Prigioni merece ser recordado más por los días de gloria que ha dado en las cercanías de la calle Dato, que por los pasados turbulentos vividos cerca del Oso y el Madroño.
Yo, como otros muchos, quiero la cabeza de Prigioni echando humo en nuestro equipo, y por eso su vuelta la ‘cerebro’.






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