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Viernes 03 de septiembre de 2010

Reyes de la calle, plebeyos del parqué

Deje su comentario  Ver comentarios 15-03-2007 00:40:24
Jordi Domínguez Fernández

Hace cuatro años tuve ocasión de presenciar en directo la final del Nike Battleground en Barcelona. La multinacional norteamericana de ropa deportiva buscaba al rey del baloncesto callejero español, y lo encontró en Xavi Martí, un escolta que por aquel entonces militaba en el C. B. Prat de la Liga EBA. Martí, que doblegó uno tras otro a todos sus rivales en el uno contra uno, fue coronado por el mismísimo Pau Gasol.

Un año después, los reyes de la calle de Alemania, Francia, Italia y España pelearían por el título mundial contra los ‘kings of the court’ de Philadelphia, Chicago, Nueva York y Los Ángeles. Nike buscaba al rey mundial del baloncesto callejero, una corona que, a priori, parecía reservada a un ‘jugón’ estadounidense. La tradición del Rucker Park; las canchas de asfalto en las playas de Los Ángeles, repletas a todas horas; los duelos con pasta de por medio que nos acercaron Wesley Snipes y Woody Harrelson en “Los blancos no la saben meter”… Si había que apostar, la lógica, influida por el tópico hollywoodiense, decía que lo hiciéramos por un americano.

Ocho candidatos buscaban la gloria. Valerio Amoroso por Italia; Stefan Selle por Alemania; Amara Sy por Francia; André Howard por Philadelphia; Erron Maxey por Los Ángeles; Paul McPherson por Chicago; Junie Sanders por Nueva York… y Pedro Cuesta por España. ¿Por qué Pedro Cuesta y no Xavi Martí? El campeón español renunció al desafío y la oportunidad recayó en el finalista, un Pedro Cuesta que por entonces era un destacado jugador del Sant Adriá de Copa Catalunya, la antigua Primera B.

El caso es que, finalmente y contra todo pronóstico, el rey mundial de las calles fue el francés Amara Sy, que se impuso en la final al neoyorquino Junie Sanders, el verdugo de nuestro representante en los cuartos de final. Pero volvamos al presente. Tres años después, ¿qué ha sido de estos jugadores? ¿Hay alguno que haya hecho algo grande en el baloncesto reglado? ¿Habrá llegado alguno a la NBA? ¿Estará Pedro Cuesta, el rey español de las calles, en la ACB? ¿Quizá en la LEB? Veamos…

Pedro Cuesta es actualmente jugador del C. B. Alella, de la Primera División o 'Copa Cataluña' (la antigua Primera B, para entendernos). Es uno de los máximos anotadores de la categoría, la quinta división del baloncesto español y, aunque va sobrado en esa liga, es el que más atrás se ha quedado de todos los ‘reyes’.
Valerio Amoroso es profesional en Italia. Con 2’04 metros y 107 kilos, es uno de los baluartes del Premiata Montegranaro de la Lega A. Anteriormente jugó en el Roseto, e incluso ha llegado a debutar con la selección ‘azzurra'.

Amara Sy, campeón mundial del Nike Battleground, tenía condiciones para jugar en la NBA. Al menos eso dijo Mike Dunleavy, quien le entrenó durante su estancia en Estados Unidos con motivo de las finales. Sin embargo, este francés de origen malí (juega con la selección africana) no ha cruzado el charco, al menos por el momento.  Para verle tendrán que acercarse hasta Villeurbanne, donde disputa la Pro-A francesa con el Asvel.

Stefan Selle, el representante alemán, no ha llegado demasiado lejos. Sus dos metros de altura y su juego de alero le llevaron a la BBL-2, la Segunda División alemana, donde jugó para el Mannheim y el Heidelberg.

André Howard, de Philadelphia, podría considerarse el segundo español del torneo. Lleva jugando en nuestro país desde el 2001, y ha pasado por el Gandía (01-03), C. B. Calpe (03-04), Celso Míguez Pontevedra (04-05), Huesca La Magia (05-06) y Alerta Cantabria, equipo en el que milita actualmente en la LEB.

Junie Sanders, un base con cuerpo de Increíble Hulk nacido en Brooklyn, Nueva York, no ha jugado en España, pero sí en varias ligas profesionales alrededor del mundo (Argentina, Alemania e Israel). Nunca ha bajado de los 17 puntos por partido y, aunque no ha consumado su sueño de jugar en la NBA, sí lo ha hecho en equipos de la NBDL, la liga de desarrollo, y de la USBL, otra liga menor estadounidense en la que incluso fue considerado mejor sexto hombre.

Erron Maxey, de Los Ángeles, ha dado más vueltas que un tiovivo. Después de jugar profesionalmente en Argentina (Ferrocarril Oeste), Finlandia (PuHu), Estados Unidos (NBDL, Columbus Riverdragons), Hungría (Klima-Vill Kaposvar), México (Santos) y otra vez Argentina (Asociación Quimsa Santiago del Estero), actualmente se encuentra en Puerto Rico, donde es una de las estrellas de la Liga y de su equipo, el Maratonistas de Coamo.

Paul McPherson, de Chicago, es el único que ha tenido el honor de inscribir su nombre en las estadísticas de la NBA. De 2000 a 2002, jugó un total de 55 partidos en Phoenix, primero, y Golden State, más tarde. Pero el sueño terminó, y Paul tuvo que buscarse la vida fuera de la mejor liga del mundo. El destino le llevó a Italia. Militó en el Reggio Emilia y el Livorno, y posteriormente se fue a Grecia para jugar en el AEK de Atenas donde dio positivo por consumo de drogas y fue despedido. Desde noviembre del año pasado vuelve a estar en la Lega, otra vez en Livorno y con la difícil misión de ayudar a salvar del descenso al conjunto toscano.

Ocho jugadores, ocho trayectorias y ocho realidades. Ocho reyes de la calle que no han pasado de plebeyos en las canchas. Quizás sea porque el baloncesto no es un deporte individual, sino de equipo. En el baloncesto no hay tronos, hay banquillos. Y en ellos, los reyes no llevan corona.

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