Rodríguez, apellido ilustre en el Madrid
Martín Tello
El fichaje de Sergio Rodríguez por el Real Madrid, tras su aventura en la selva NBA, me hace pensar que ‘El Chacho’ puede unirse a una dinastía ilustre en el equipo, formada por dos de los jugadores de baloncesto que más prestigio han aportado a la historia del club, y con los que comparte apellido: el ‘pionero’ Emiliano Rodríguez y el doctor Cristóbal Rodríguez. Con este último no sólo comparte apellido sino paisanaje, ya que ambos son chicharreros (tinerfeños). Dicho de otra forma: son tocayos y colombroños (horrible palabra que debería borrarse del diccionario).
Emiliano y Cristóbal son dos glorias del madridismo, del baloncesto y del deporte. Emiliano sobresalió como jugador, fue la gran estrella del basket en los años sesenta. Fue proclamado dos veces mejor jugador europeo (campeonatos de Europa de 1963 y 1968) y fue para el deporte de la canasta lo que Manolo Santana para el tenis o Ángel Nieto para el motociclismo: el gran abanderado, el gran ‘descubridor’. Su palmarés lo dice todo: 13 temporadas en el Real Madrid, 175 veces internacional, 12 títulos de Liga, 9 de Copa y 4 de Copa de Europa. Por mucho que la ACB se empeñe en olvidar a estos jugadores míticos en sus estadísticas, lo que ha conseguido ‘Emi’ en las canchas de juego persistirá siempre como algo grandioso.
Cristóbal, que fue camarada de Emi en siete fructíferas campañas, también completó un palmarés formidable (13 temporadas en el Madrid, 59 veces internacional, once ligas, 8 copas, 4 copas de Europa, 3 intercontinentales) pero se le admira aún más por su faceta humana que por la deportiva. Demostró que se puede compartir la actividad deportiva de élite con una brillante carrera universitaria. Mostró además una gran humildad en el Madrid y en la selección, sexto hombre idóneo en ambos casos, siempre útil para aportar cosas importantes saliendo del banquillo (curiosamente, lucía el número 6 en su camiseta). Pero insisto en que Cristóbal ha dado lo mejor de sí mismo tras colgar las botas. Se situó enseguida como uno de los traumatólogos más prestigiosos de España, y colaboró con la Federación Española como médico en las selecciones nacionales. Son innumerables los jugadores y jugadoras que han solventado graves lesiones gracias al bisturí y al afecto de ‘San Cristóbal’.
En la historia del Madrid de basket hay un tercer Rodríguez entrañable (Pedro), pero éste sólo estuvo como júnior en la plantilla. Su mejor etapa deportiva la vivió después en el vecino Estudiantes.




Escriba su comentario acerca de esta noticia: