Daniel Santiago fue recibido en Málaga con aplausos. La mala racha del equipo y la necesidad de contar con el pívot fue lo que motivó a los aficionados a expresarle su reconocimiento, si bien algunos estaban en desacuerdo con la actitud del puertorriqueño, que intentó hasta el último instante jugar en la NBA. ¿Por qué? Por estabilidad familiar, por los deseos de seguir viviendo en Estados Unidos. Esa, al final, era la razón más poderosa. Como no lo logró y había que trabajar, está en Málaga.
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