Shaq y los restos del naufragio
Javi Rando
Bien podría parecer esta presentación el título de un estreno hollywoodiense. Uno de esos filmes que el bueno de Shaq protagonizó durante los noventa y que, afortunadamente, la industria del séptimo arte todavía no ha considerado remasterizar. Sin embargo, el titular recoge la esencia de las últimas desbandadas de uno de los jugadores más determinantes de la historia del baloncesto, que ha adquirido su máximo apogeo en la incongruencia de convertirse en un celtic en el ocaso de su carrera.
Resulta así por muchos motivos y el principal de ellos es que su marcha no está motivada por una decisión deportiva. Y es que la carrera de Shaquille, desde la consecución del anillo con Miami Heat, tiene muchas más sombras que luces dentro del parqué y esta parece ser una más. Es evidente que O'neal formará parte de un equipo que en esta última final de la NBA dejó patente una preocupante falta de competitividad, con el Big Three (Allen, Garnett y Pierce), Finley y Rasheed Wallace claramente por encima de los 30 años. Ante esta situación, Danny Ainge, general manager de la franquicia, apostó por los O'Neal (Jermaine y Shaquille) y la renovación de hombres fuertes como Allen o Pierce. Eso supone una apuesta de continuar una campaña más con un proyecto destinado a caducar en breve y, por tanto, un destino no demasiado ambicioso.
En la mente de todos colean estas últimas temporadas en los Suns y Cavaliers, con un rendimiento lejos de lo esperado y cuestionado sobre su condición física. Asumido que Shaquille O'Neal siempre ha sido un ‘showman’ y todo lo que ello conlleva, tampoco es menos cierto que el trabajo ha brillado por su ausencia en estos últimos años. En este sentido, escuché hace poco decir a Palop (portero del Sevilla) que cada temporada necesitaba perder un kilo de peso para poder estar al mismo nivel que la anterior. Shaq se aplicó el cuento a la inversa.
Aun así, Boston sigue siendo una de las franquicias llamadas a cuestionar el asumido favoritismo del nuevo Miami Heat en la Conferencia Este y más con jugadores como los que integran el plantel irlandés, capaces de volver a brillar cuando lleguen los momentos decisivos de la temporada. Y porque lo bonito de todo esto es que es un juego y, como tal, entran tantos factores en juego que una predicción resultaría un auténtico suicidio.



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