Tres puntos desde más lejos
Aíto García Reneses
En muchas ocasiones resulta más importante el criterio, referido a algún aspecto del juego que se recomienda vigilar, que la regla en sí misma. Cuando hay un criterio sobre el que se recomienda vigilancia suele suceder que se sanciona en exceso; es decir, cuando no existe la infracción.
• Tres segundos
La violación de la regla de tres segundos en la zona no está incluida entre los criterios a controlar especialmente. Probablemente por esa razón se pasen por alto muchas violaciones de esta norma. Incidiré sobre tres casos concretos:
⇒ Un jugador que pasa más de tres segundos dentro del área restringida con el objetivo no de recibir el balón, sino de bloquear a otros compañeros que recibirán la pelota dentro de la zona.
⇒ Un jugador con superioridad física frente a su defensor que permanece en la zona más de tres segundos antes de recibir el balón.
⇒ Un jugador que está dentro de la zona, en el lado contrario de donde está el balón, que permanece dentro de la zona durante más de tres segundos hasta que se produce un tiro tras el que tiene muchas probabilidades de coger el rebote de ataque.
Todos los casos son importantes, pero ‘me alucina’ el segundo, cuando un determinado equipo, que es arbitrado por muchos colegiados diferentes, comete varias violaciones en cada partido, clara y sistemáticamente, y no es sancionado nunca.
Los comentarios que pudiera hacer sobre la nueva zona de tres segundos que entrará en vigor la próxima temporada no tendrían importancia si sigue sin cumplirse la regla.
Creo que aunque la diferencia con el área restringida actual no es muy grande, será una medida positiva para intentar la recuperación del jugador que juegue en el poste bajo, especie casi en extinción al haber evolucionado la mayoría de los jugadores y equipos en especialistas en el tiro de tres puntos.
• Frecuencia en el cambio de reglas
Mientras que en el fútbol nunca se cambiaban las reglas de juego, en el baloncesto se hacía a menudo y nos sentíamos orgullosos de actualizarnos con frecuencia. Posteriormente, nos ‘emborrachamos’ y las cambiábamos demasiado, especialmente cuando se dedicaron a poner reglas que condujesen a dotar de más incertidumbre el resultado de un partido. Desde mi punto de vista, fue una política equivocada, ya que sólo condujo a dar más posibilidades de ganar al peor equipo. Se aprobaron reglas como el ‘uno más uno’. De esta forma, si el equipo que dominaba fallaba el primer tiro libre, no tenía opción de encestar, por lo que el equipo que iba con desventaja en el marcador se dedicaba a hacer faltas en vez de jugar al baloncesto.
Sin embargo, creo que fue acertado implantar la línea de tres puntos, pues no obedecía sólo a que el equipo que fuese perdiendo tuviese más posibilidades de acercarse más rápidamente en el tanteo, sino que abría los espacios a los pívots para poder jugar, así como a los jugadores que penetraban a canasta.
La línea de tres puntos fue instaurada en nuestro baloncesto simultáneamente al nacimiento de la ACB, hace más de veinticinco años. La NBA, que por aquel entonces nos llevaba una gran ventaja, ya la tenía en vigor. Su línea de tres puntos estaba a una distancia de la canasta mayor que la que instauramos nosotros y aún, hoy en día, sigue siendo más lejana del aro que la nuestra, que ha estado siempre a seis metros y veinticinco centímetros del aro.
Al implantarse aquella línea, hubo una división entre los partidarios y los detractores de su inclusión. Éstos no querían usarla porque pensaban que había que jugar con balones interiores y era un antibaloncesto jugar a tirar de tres puntos y preferían jugar con los pívots y buscar penetraciones. Pero el razonamiento era equivocado, porque se podía utilizar para jugar más balones interiores con la amenaza del tiro de tres puntos pues serían mucho más arriesgadas las defensas de flotación. Al cabo de veinte años los temores de los que estaban en contra han resultado ser ciertos y hay equipos, y jugadores, que utilizan el tiro de tres puntos como objetivo en sí mismo y se sigue abandonando en exceso el juego interior. La capacidad física y defensiva de los jugadores actuales ahoga el espacio interior en el borde de la zona.
El que más de veinte años después, observando el crecimiento ostensible de esa evolución física y de actividad de los equipos, se aleje del aro la línea de tres puntos, creo que es positivo pues puede ser que abra más el espacio interior para jugar, que para mi gusto es uno de los aspectos más bonitos del baloncesto. Y, por otra parte, eso conllevaría a que no sea tan rentable jugar con el objetivo exclusivo de tirar de tres puntos.
Hay muchos que añoramos al antiguo pívot que tenía una gran capacidad para jugar uno contra uno para encestar o para distribuir buenos pases a sus compañeros. La mayoría se han convertido en pívots rocosos con poca habilidad o en especialistas del tiro de tres. Esperemos que con estas nuevas reglas se recupere la especie.
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Aíto es Aíto y la consideración se la gana por esta forma de pensar tan avanzada. Lo de los tres segundos ha sido magnífico, y estoy totalmente de acuerdo en que el juego más bonito es el del interior capaz de jugar 1x1 o pasar. La línea de tres se convirtió en el tiro del vago y en un veneno que en la mayoría de los casos te lleva a la perdición total. Se gana con uno y dos puntos la mayoria de las veces. Pero eso es para currantes...
Aíto se queja de que el pívot capaz de jugar 1x1 o pasar está en extinción. Cuanto tuvo uno de esa especie, lo echó a patadas ¿Verdad, Germán?
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