Un club especial
Juan-Pablo G. de Quijano
No es habitual que un jugador de baloncesto firme por cuatro temporadas, período más habitual en el fútbol que en un baloncesto de retos más cortos. Sin embargo, San Emeterio, elegido jugador más valioso de la ACB, ha sellado ese acuerdo con el Caja Laboral, club pionero de nuestro futbolizado baloncesto, descartando con su compromiso los posibles cantos de sirena que pudieran llegarle de Barcelona o de la NBA. Y es una apuesta que va más allá de los números para confirmar la ambición de un Caja Laboral que después de una decepcionante temporada quiere pasar página para acometer un nuevo proyecto ganador.
Y para eso cuenta con un Marcelinho Huertas que ha sido designado también mejor base de la ACB y con el plus de la nacionalidad española de Batista, que le permitirá contar con otra plaza de extracomunitario, bastiones ambos de una plantilla que en algunos casos tiene más futuro que presente y que desde el club se está intentando arraigar con un proyecto de estabilidad, acaso para evitar las habituales fugas de cada año como las de Calderón, Nocioni, Splitter o Scola.
Por eso Stanko Barac y Dejan Musli también tienen contrato hasta 2015, David Logan y Mirza Teletovic tienen dos campañas más por delante, mientras que a Oleson y Batista les quedan aún tres por cumplir, aunque eso no signifique que todos vayan a terminarlos dada la tradición camaleónica del club vitoriano.
Y a todo eso, además, para seguir dando ejemplo de club singular y vanguardista, la entidad vitoriana se ha apuntado una hazaña original y excepcional al estar a punto de cerrar la compra del Alavés y convertirse como pionero en el primer club de baloncesto con una sección de fútbol, un paso más para seguir consolidándose como uno de los mejores equipos de Europa gracias a un Josean Querejeta al que no se le agota la imaginación.






Escriba su comentario acerca de esta noticia: