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Lunes 21 de mayo de 2012

Valdemaras Chomicius, más de treinta años de baloncesto

Deje su comentario  Ver comentarios 08-06-2009 00:00:50
Aiste Chomiciute

Todavía queda un largo camino por recorrer. El legendario jugador del Zalguiris Valdemaras Chomicius sigue sumando éxitos. Ha llevado a los jóvenes del Unics2 a convertirse en campeones de Rusia tras una remontada en la clasificación de esas que parecen poco probables. La temporada que viene dejará este equipo de futuras estrellas para trabajar con los grandes. Su objetivo, arrebatarle, liderando el Unics de Kazan, el puesto al CSKA. “Creo que podemos hacerlo. El club me ha pedido el primer puesto. Se lo pienso dar”.
 
Valdemaras Chomicius asegura que convertirse en entrenador de baloncesto, tras una carrera como profesional de las canchas, no es tarea fácil. Con 50 años recién cumplidos, y más de 30 en las pistas, confiesa que ahora se está enfrentado a uno de los retos más grandes de su vida: transmitir lo que sabe, contagiar la pasión por este deporte a las nuevas generaciones. Lo más complicado, soportar la impotencia que se siente al no poder tocar el balón; lo más sencillo, cómo no, celebrar victorias. “A veces es muy difícil llegar hasta ellos, la impaciencia les puede. Hay que hacerles ver que sólo trabajando mucho se alcanzan los sueños.  Con tener un don no es suficiente, hay que saber usarlo. Y eso es algo que tienen que entender. Si no se lo toman en serio, no tienen nada que hacer”.  Habla la voz de la experiencia, de eso no hay duda. Ha sido jugador  hasta los cuarenta y tantos, pocas cosas se le escapan a estas alturas. Lo que enseña, es lo que le ha llevado a conquistarlo todo. “Cuando los chicos me dicen que es imposible hacer lo que digo, cojo el balón y les muestro que no es tan complicado; hay que trabajar. Los límites son imposiciones propias”.

ENTRENADOR DE LUJO
Su equipo presume de entrenador, para ellos es un privilegio estar a las órdenes de alguien con un currículo como el de Valdemaras.  “Les digo que tienen que ser los mejores. Que trabajen para serlo, pero que lo hagan en equipo. El baloncesto no es un deporte individual. No puedes ganar jugando tú solo, es cosa de todos. También es muy importante animarles moralmente, alimentar su autoestima y quitarles el miedo a fallar el tiro. Si crecen como personas, también lo hacen como jugadores”.  Valdemaras asegura que es muy gratificante trabajar con ellos. “Hemos conectado muy bien, a la vista están los resultados”, sonríe orgulloso.

El nuevo ‘coach’ del Unics de Kazan vive dedicado al baloncesto, a más de 8.000 kilómetros de su familia y a unos pocos de su país natal. Se mantiene en forma nadando en aguas heladas, partiendo leña para los días en los que las temperaturas alcanzan los 30 grados bajo cero. “Hago deporte todos los días. Más que una norma es una necesidad. No me siento bien si vagueo.  Me encanta ir a nadar al lago. Cuando está helado, lo mejor es hacer un agujero, pasar 20 minutos en la sauna, y meterse dentro del agua; se te corta la respiración. Sales y te sientes nuevo, lleno de energía. Es una sensación extrema. A veces vamos todo el equipo. Después hacemos una barbacoa para reponer fuerzas. ¡No todo es sacrificio!”.

El resto de su tiempo lo dedica a los entrenamientos y al visionado de partidos. “La tarea del técnico es conocer al rival, buscar su punto débil y atacar por ahí. Vivo viendo videos una y otra vez, pensando jugadas, estrategias que nos permitan ganar. Lo mejor es que lo hago disfrutando”.  El interés por este deporte le llegó a Valdas con la adolescencia, después de probar el fútbol, el boxeo, el atletismo y varios deportes más. “De pequeño era un chico muy inquieto. Con 17 años, y después de probar un sinfín de deportes,  tuve claro que quería ser jugador de baloncesto; se lo conté a mi madre y se llevó un tremendo disgusto. Ella quería que fuera músico. Para tranquilizarla, le prometí que pronto sería campeón. Y así fue, a los tres meses estábamos celebrando un título. Fue una época fantástica. Éramos jóvenes y nos estábamos comiendo el mundo. ¿Qué más se podía pedir?”.

Valdemaras está ahora disfrutando de unos días de vacaciones. Seguramente pronto podremos verle en Torremolinos, junto a su familia. “Siempre tengo ganas de volver a Málaga. Como allí, no se está en ningún lugar. Es el lugar ideal para vivir. Me encantaría poder entrenar al Unicaja algún día”, sonríe.

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