Yo lo vi en Tel Aviv
Paco Rengel
Ahora que el DKV Joventut ha recuperado la sonrisa continental, no me queda más remedio que rememorar y confesar los lazos que me obligan a llevar una pulsera verdinegra en mi muñeca derecha. A mí me metió el veneno del baloncesto en el cuerpo un base impresionante que respondía al nombre de Zoran Slavnic. El año que el equipo verdinegro ganó su segunda Liga de la historia yo ya era un jugador juvenil malo de San Estanislao, pero mi sensatez no me daba para convencerme de mis limitaciones. Como aquello fue romper con el poder establecido del Real Madrid –a quien admiré y vi muchísimas veces antes de que apareciera Slavnic–, quizás mi rebeldía juvenil –aún no apaciguada– tuvo mucho que ver en ese ensimismamiento hacia los colores verdinegros.
Para colmo, el pasado verano, por petición de Pablo Malo de Molina, tuve que buscar en archivos para escribir una historia sobre el jugador que fue mi ídolo para ACB.com. Y miren por dónde descubrí hace unos meses que el mismo día que Slavnic celebraba el título de Liga en Badalona yo conocía a la que es mi mujer, mi soporte, mi latido de esperanza diario. Sí, fue el 1 de mayo de 1978.
Tengo más fresco aún el recuerdo de la única Copa de Europa del conjunto badalonés. Yo estaba en Tel Aviv. Fue donde el mito, Pedro Ferrándiz, utilizó mi teléfono y yo le dije que para mí era un honor que un mito tocara mi teléfono. Conocí Jerusalén gracias a Ramón Trecet y a Mario Pesquera, que me insistieron para que fuéramos juntos en un autobús que ponía el Ministerio de Turismo. No dejaré de agradecérselo a ambos.
Aún tomaba nota de la estadística de todos los tiros, rebotes y faltas a mano. La guardo en mi álbum de vanidades. En el segundo tiempo, como el marcador variaba tan poco, apunté el resultado de cada minuto. Salté con el canastón de Corny Thompson, y lo apunté. Me percaté de que a los griegos del Olympiakos les dieron algún segundo más y tuvieron opción de encestar en la última jugada. Recuerdo que Tomic falló, y viví en directo la alegría del equipo verdinegro, con los Jofresa, Mike Smith, Ferrán, Villacampa, Morales...
En el avión de vuelta me llamó la atención la tranquilidad de la expedición. Ya en el aeropuerto de Barcelona se lo comenté a María Planas: “Esto le pasa a un equipo andaluz y el avión va dando botes todo el trayecto…”. “Sí, Paco, pero nosotros tenemos un carácter más tranquilo”.
Yo vi el título del Seven Up Joventut en Tel Aviv. Y ahora me he alegrado de que reverdezcan laureles en el continente. ¡Enhorabuena!




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