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Miércoles 19 de junio de 2013

Ganadores

I CONCURSO: MACADÚ (ganador 2010-11)

Autor: José Aristóbulo Ramírez Barrero
Fecha: 25-04-2010

Me llamo Bob Macadú Rivas. No es culpa mía. Es culpa de mi padre, en primer término, y de Los Ángeles Lakers, en segundo, por su campaña de 1985 cuando le ganaron el título de la NBA a los Boston Celtics. Hice lo humanamente posible para que el peso de semejante mote no me hundiera. No hubo caso. Crecí acomplejado, vilipendiado y odiando a muerte el baloncesto. No sé qué habría sido de mí sin la ambrosía que significó para mi vida el descubrimiento de la música clásica. Fue ella la que me curó el alma, la que me dio una razón para seguir luchando, la que trajo a mi vera a Vera, mi musa y esposa. Al cabo de los años Vera me dio un hijo, el pequeño Rimski Korsakov Rivas. Rimski, por esas paradojas de la vida, odia la música clásica y adora el baloncesto.


II CONCURSO: MATEMÁTICAS


Autor: Rubén Gozalo
Fecha: 10-08-2010

Le birló el rebote a la derivada. Se internó en la zona, dribló a la hipotenusa y comprendió que el cateto al cuadrado sería casi imposible de superar en su intento de dejar una bandeja en la canasta. Sopesó otras posibilidades, pero el triángulo equilátero tapaba cualquier opción de realizar un tiro exterior. El entrenador Pitágoras dictó los algoritmos a sus jugadores. Defensa en zona, cubriendo a y b, para tapar el tiro. Entonces a X se le ocurrió hacer el triángulo de Phil Jackson. O sea, favorecer la circulación de balón para facilitar las penetraciones de Z y el tiro exterior de XY.
Lucas, ¿estás ahí? –preguntó la profesora.
Si señorita.
Prosigamos. Entonces la raíz cuadrada de B es igual a X menos C.
Y sonó la campana. Al fin, podía dejar las 'mates' y empezar a jugar de verdad al baloncesto en la clase de gimnasia.

   

III CONCURSO:
LA BASE Y EL PALOMERO


Autor: Antonio Aparicio García-Argudo

Fecha: 26-10-2010

Ella siempre fue la base de nuestra relación: organizaba, distribuía, mandaba… Yo, simple palomero, le daba cancha mientras. En lo profesional, tampoco había color. De hecho, cuando a mí aún me quedaban años para salir de la cantera de estudiantes, ella ya había firmado un jugoso contrato y vestía de blanco. En su clínica, era la reina de las asistencias. ¡Los cosía a puntos a todos! A domicilio, siempre triunfaba. En casa, sin embargo, atravesábamos una racha nefasta. Un día se cogió un rebote impresionante. De nada sirvió mi defensa individual: víctima de un bloqueo, sufrí su técnica descalificante –totalmente irrebatible– y acabé en la calle. Tras un tiempo muerto, intenté cambiar de táctica. Logré hacerme fuerte acampando en la zona y la dejé que rondara el perímetro. Al final, no solamente pasó por el aro. Como buen balón dividido, cuando entró, lo hizo llorando.

 

IV CONCURSO: PICK AND ROLL


Autor: Joaquín Quílez Forteza

Fecha: 11-11-2010


Aquella fue una larga noche. Al borde la cama, en la duermevela, sentí su aliento y su voz baja, técnica y elegante reclamando mi atención. Y de repente disparó, a bocajarro. Sin aviso. Sin precedentes. Dijo, susurrante: ¿Qué es un pick and roll? No le iba a defraudar, esta vez no. Me incorporé sobresaltado, con entusiasmo torpe. Encendí la luz. A mano, un libro de Paul Auster. Podía servir. Comencé a dibujar frenético, en las esquinas de tantas páginas... Esquemas y movimientos. La arruga leve de sus labios denotaba que no, no entendía. Entonces lo hice. Me puse mi vieja camiseta, el 33 de Scottie. La cogí de la mano y nos pusimos de pie. Representamos una y mil veces aquel movimiento. Y era como bailar. Y cada vez nos salía mejor. Y amaneció. Y dormimos, exhaustos y contentos. Era, sin duda, lo más bonito que me había dicho nunca.

 

V CONCURSO: EL RITUAL


Autor: Pablo Otaiza

Fecha: 17-02
-2011

De manera absurda, mientras más se acercaba a la circunferencia, ésta se volvía cada vez más pequeña. LA NECESITO. Comenzaba su ritual. Intentó secarse las gotas de sudor que bajaban sin piedad por su frente, cuello y axilas. Estiró sus dedos y flectó las piernas una, dos veces. LA EXTRAÑO. El árbitro arrojó el balón. Cogió la bola naranja con sus manos y la hizo rodar en reversa. La besó. ¿DONDE POSARÁ SUS LABIOS? Siguió con el punto cúlmine del rito: Dos botes fuertes contra el parquet y un giro de su cabeza hacia el público. NO ESTÁ. Lanzó con habitual precisión. Falló.

 

VI CONCURSO: EL ORIGEN DEL BALONCESTO


Autora: Teresa Hernández

Fecha: 12-05
-2011

Adán se aburría como un hongo en el paraíso. Sin nada que hacer, los días se hacían eternos, alrededor todo era perfección y armonía, y ni siquiera necesitaba ocuparse de la educación de los niños pues sabían de forma innata todo lo preciso. Añoraba un hogar ávido de reparaciones. Amante del bricolaje como era, nada hubiera deseado más que una gotera en el techo o un kit para construir un armario empotrado. Miró con desidia el cedro que se alzaba ante él y descubrió un enorme nido vacío. Una idea brilló en su cabeza. Sin perder tiempo trepó a sus ramas, lo apuntaló y agujereó el fondo. Ya en el suelo, comenzó a lanzar sobre él los cocos que crecían por doquier en aquella tierra fértil. El firmamento crujió y se abrió en dos:
-Adán, ¿qué haces?
Ni idea. Tendría que inventar un nombre.
-Encestar, Señor.

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